martes, 8 de diciembre de 2009

Rehén

Quiéreme ahora. O deshojaré esta margarita.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Pacífico

Resolvió el conflicto armado de paciencia.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Mal entendimiento

—¡Maldigo tu ignorancia!
—¿Y eso qué quiere decir?

Vértigo



No puedo mirarte. Vértigo me da, ese caleidoscopio de tus ojos.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Mal juicio

Le diagnosticaron esquizofrenia. Las voces en su interior pedían una segunda opinión.

Solidario

Ofrecí a la viuda apoyo inmoral.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Introspectivo

Me busqué, pero estaba en paradero desconocido.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Paz

Di por perdida la guerra cuando leí mi nombre entre las bajas de esa batalla.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Tribulaciones florales

Recogió todos los pétalos que le había arrancado a la flor, armándola nuevamente. Seguía dudando.

Acto final

El sol se entregó a ensayar nuevos amaneceres. Algunos fueron anómalos, fallidos o incompletos. Eso ya no importó: no quedaba nadie para verlos.

martes, 1 de diciembre de 2009

En vuelo

El canto de los pájaros también tiene alas.

Afortunadamente...

Miro a mi alrededor y veo mi alrededor. De lo contrario, me preocuparía bastante.

Ausencia

Me invitaron al baile de los soñadores. Lamentablemente no pude acudir, porque me quedé dormido.

Dicha

En tu caricia hay desdén. Ignorante, mi piel se regocija.

domingo, 29 de noviembre de 2009

No pudo ser

Todo esfuerzo fue en vano. Aquel inesperado e insignificante montículo de arena dejado por la rodada se antojaba una montaña para él. Un instinto animal lo empujaba a cruzar el carril bajo el implacable sol del mediodía pero cuando casi conseguía alcanzar un mínimo ascenso, su peso lo hacía caer rodando una y otra vez, aferrándose inútilmente a la resbaladiza arena y haciendo que el montículo fuera perdiendo altura a cada intento. A priori se le allanaba el camino, pero sus fuerzas estaban al límite ya que tenía que invertir un sobrehumano esfuerzo en voltearse sobre sus quitinosas extremidades cada vez que se desplomaba. Ya casi lo había logrado. Tanto esfuerzo y tanta arena desmoronada había hecho desaparecer prácticamente el montículo. Sólo tenía que salvar unos miserables y despejados treinta centímetros de arena para alcanzar la gloria del otro lado. El mismo vehículo que había formado el montículo pasaba de vuelta. No pudo ser.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Consumiéndose

El tiempo es un puente que arde por ambos extremos.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Más

Mientras siga soñándote durará la noche.

martes, 24 de noviembre de 2009

Total

Quedé sordo de ti tras haberte amado a todo volumen. Quedaste ciega de mí tras haberme a todas luces olvidado.