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viernes, 18 de junio de 2010

Imagen adolescente

Estaba muy enfadado a los catorce y a los quince, en verano y en invierno, en casa y fuera de casa. Tan enfadado que su cara aparecía contraida en las fotos. La cámara formulaba una pregunta y su cara no sabía la respuesta. Y encima, el acné le hacía una reacción en cadena.

jueves, 27 de mayo de 2010

Sembrados

Yo no podía entender por qué varios libros de la biblioteca estaban en el huerto, abiertos y ligeramente hundidos sobre el terreno húmedo, como si estuvieran plantados.
—¿Qué harán aquí? —me pregunté en voz muy baja, sabiendo que nadie me escuchaba.
—Soy yo. Los leo para cultivarme —respondió, en el mismo tono, una coliflor.

martes, 16 de marzo de 2010

Historia vegetal

Crecieron juntas, bajo la techumbre de plástico de un invernadero. Desde muy pronto,  se había despertado un interés mutuo entre ellas, y habían establecido fuertes lazos de unión.
Meses después, volvían a encontrarse en la ciudad. Pero lo que antes fuera una cálida relación, ahora se había enfriado. Esta vez, la lechuga y la zanahoria eran compañeras de estantería en el armario frigorífico de un hipermercado.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Duda



Hechizó una sirena el interior de la caracola minúscula que llevo aquí, colgada de mi cuello, tapándola con la mano para no dejar salir su canto hasta el momento preciso. Cuando te miro desde lejos, me dan ganas de poner a tu oído este rumor de mar, y atarte de una vez para siempre a mi destino: hacer que vivas encantado junto a mí, navegando en mi cabello enriquecido por la brisa; acogido a mis pechos que han afrontado suavemente las tormentas; abrazado por este par de piernas que tienen todavía secuelas de escamas, y que aún no saben si caminar hacia ti, o esperar a que el viento sople en dirección tuya.

domingo, 21 de febrero de 2010

Amor eterno

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Por años le huyó, convencido de que ese amor terminaría destruyéndolo. Le espantaba su mirada gris, los labios de ceniza, el cuerpo de humo habituado al frío y al silencio; odiaba su fidelidad perruna, su presencia insistente y callada. Pero, con cada fracaso, su sombra fantasmal volvía para recordarle, sin palabras, que le pertenecía para siempre.
Y por fin, vencido, se abrazó a su soledad.

Sin ella

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Siempre había creído en sus promesas, aunque la realidad se empeñase a diario en desmentirlas. Le tomó una vida aceptar su falsedad. Y fue entonces que, harto de mentiras, estranguló a su esperanza... Ahora, no sabe cómo seguir respirando sin ella…

viernes, 22 de enero de 2010

2010 - Isabel González




Este año no fui. Yo, que secretamente había asumido cada año el alma y el ritmo de la fiesta. Hubo brillos, comidas en exceso, sonrisas enlatadas, 240 uvas y 80 besos.
Nadie sabía por qué aquel fin de año no había sido, como siempre, memorable, divertido, entrañable y tierno. Por qué no sonaron las canciones de sus vidas que acercaban un rato sus recuerdos y sus cuerpos. Por qué no bastaron el alcohol, la compañia ni fueron suficientes las lentejuelas, el confetti ni las serpentinas.
Yo lo sé —pensé desde la estantería, quieta en esa foto en que me tienen.

Publicado por Isabel González en su blog  Hoy voy a escribir

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Mar idílico



Floto sobre mi espalda en esta mar en plena calma. Las olas me mecen suavemente en este idílico día de verano.
Desde mi perspectiva se puede contemplar un cielo azul inmenso, un sol resplandeciente. Se oyen aves, e incluso risas de juegos infantiles que llegan a través del aire, desde la playa.
Ahora resultaría difícil de creer, pero hace tan sólo unas horas este mismo mar no era plácido, ni lucía un cielo azul, ni desde luego brillaba el sol. Tampoco se escuchaban cantos de aves, ni jugaban niños, cuando la tempestad nos hizo naufragar.
Las olas seguirán meciéndome, suavemente, hasta que mi cuerpo toque fondo en alguna orilla.

Ilustración: Odilon Redon, "Beatrice" (1897)

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Magia



La quiromántica me pronosticó un futuro prometedor. Éxito en los negocios, una magnífica mujer a mi lado y una familia unida y maravillosa.
Pero sabía que sus vaticinios estaban equivocados. Si yo había sido una vez capaz de confundir al polígrafo, estaba claro que también podía engañar a una vidente con las líneas de mi mano.

A merced del oleaje



Cuando los guías llevan a los turistas a visitar las pirámides cada mañana, tienen que consultar con el instituto meteorológico para saber cómo soplaron los vientos de la noche. Entonces, sobre el mapa realizan complicados cálculos con regla y compás, y sobre el terreno utilizan sextantes.
Dependiendo de la dirección del viento, las arenas del desierto se han movido como las olas del mar durante la noche y las pirámides, al compás de éstas, podrían aparecer hoy en cualquier lugar.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Reciprocidad



Ayer se marchó. Me dejó de la noche a la mañana, sin darme ninguna explicación. Porque así es ella.
Imagino que debió levantarse muy temprano. No noté su ausencia hasta que extendí mi brazo izquierdo para rodearla, como he hecho cada día que hemos despertado juntos.
No fue muy explícita en su despedida. Tan sólo me dejó una corbata que había comprado para mi próximo cumpleaños, y una nota: "No olvides el mío".
Faltan también pocos días, y ella sabe que mis regalos siempre han estado a la altura de sus caros caprichos.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Viajeros



Su hijo apenas tenía diez años por entonces. Salían a volar la cometa, como cada domingo, pero aquél resultó especialmente ventoso.
Duró poco la diversión. El fuerte vendaval hizo que se les escapara, y la cometa desapareció en unos instantes en un vuelo sin destino.
Hoy, cuando veinte años después han vuelto a tener un día de campo en el mismo lugar donde solían volar la cometa, en el cielo ha aparecido de la nada algo brillante con una cola de luz y escarcha. Era la cometa viajera que había regresado, aunque ya no fuera para quedarse.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Princesas sin cuento (esclavas)



We-We trabaja por muy poco dinero en un taller improvisado en un sótano infesto, cosiendo durante inacabables jornadas.
Una noche soñó que se pinchaba en un dedo y podía dormir cien años, como había oído en un viejo cuento. Necesitaba dormir, pero no era una princesa.
Al día siguiente se cortó con unas tijeras, y la castigaron a trabajar más horas por haber manchado algunas prendas.
Por las noches sigue en el taller. Y durante el día, sirve esta comida china que trae ahora a mi mesa, sin que yo conozca su historia.
Sonríe al dejarme el plato.

martes, 1 de septiembre de 2009

Culpable

El acusado, ciudadano de nacionalidad lituana, con residencia ilegal en nuestro país, espera su sentencia. Había atropellado, la noche del sábado, a dos ciclistas en acción temeraria e imprudente. Conducía, en total estado de ebriedad, un vehículo robado sin haber aprobado el examen de manejo. Se le procesaba, en la sala de delitos ambientales, por no haber usado gasolina sin plomo en el automóvil en cuestión.

domingo, 23 de agosto de 2009

Recuerdos y olvidos

A veces el olvido trae recuerdos de otros olvidos. Entonces comienzo a percibir nítidamente en qué consistieron aquéllos; cuáles fueron los hechos, circunstancias, detalles que traté de olvidar en cada una de las ocasiones. Y aparecen el dolor, el desengaño, la desazón y el miedo.
Alertado, intento inmediatamente recordar, para dejar atrás cuanto antes este nuevo olvido que tan malos recuerdos me trae.

El blog

El blog era su diario. En él escribía cada noche lo que había hecho durante la jornada, analizándolo con humor ácido a veces, adornándolo con hermosas palabras en otras ocasiones, iluminándolo con imágenes y engalanándolo con músicas. Pero siempre siendo fiel a lo que hubiera acontecido durante su día.
Ésa fue la clave para que lo detuvieran por el triple asesinato, a los que puso letra, imágenes y música aquella misma noche.

Historia encontrada


Mediaba la tarde cuando me encontré una historia en mitad de un camino. Era una historia inconsistente aún, como el carro tirado por un burro que veía venir de frente. Pero una historia al fin y al cabo, e insistía en ser escrita.
El carro rebotó al pasar sobre una piedra y el burro rebuznó. Ya al menos tenía algún elemento más para contar una historia.
Cuando pasó por mi lado, el burro me invitó con un gesto a que me sentara en el carro para continuar escribiéndola.
Ya tenía mi historia.

Imagen: Joan Miró "Vegetales con burro"

Ouija

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Perdimos contacto definitivamente con los difuntos. Dijeron que no podian estar seguros de que no fuéramos en realidad ellos mismos preguntándose y respondiéndose a sí mismo, a sus propios miedos, a alguna parte de su oculta naturaleza. Y después de decir esto no volvieron a entablar contacto más con nosotros.