lunes, 24 de agosto de 2009

Sirenas



Hubo un movimiento generalizado de pánico en el barco que a poco hunde la embarcación, debido a que nadie, ni siquiera el capitán del navío, esperaba encontrar a las temibles sirenas en esas aguas y menos aún en esa ruta.

Mientras el barco se acercaba inexorable a las proximidades del arrecife de rocas donde moraban las fabulosas mujeres con cola de pez, sin posibilidad de cambiar el rumbo a tiempo como para no escuchar sus cantos, todo tipo de imágenes horribles acudía a nuestros ojos y memoria mientras echábamos mano de nuestros recuerdos colectivos para intentar salir indemnes del, de todo punto, imprevisible contratiempo.

Nos apresuramos a atarnos unos a otros con complicados nudos a las arboladuras y trinquetes de la nave, a acomodarnos improvisados protectores acústicos en los oídos, a dañarse, los más asustados, tanque y yunque para poder salvarse de la irresistible tentación sonora.

No caímos en que llevábamos años saturando nuestros ojos de todo tipo de imágenes sensuales, nuestros oídos con decibelios de sonidos que exploraban nuestros tabúes mas profundos. Cómo imaginar que todo eso nos había ido haciendo, lentamente, insensibles a cualquier tentación natural no tecnificada por mucho que esta se hubiese ido perfeccionando generacionalmente durante miles de años.

Y cómo no pensar, después de todo, pensábamos mientras el barco se alejaba e íbamos dejando atrás a las esforzadas sirenas, que cualquiera de nosotros había asistido a lo largo de su vida a decenas de espectáculos más llamativos.

domingo, 23 de agosto de 2009

Recuerdos y olvidos

A veces el olvido trae recuerdos de otros olvidos. Entonces comienzo a percibir nítidamente en qué consistieron aquéllos; cuáles fueron los hechos, circunstancias, detalles que traté de olvidar en cada una de las ocasiones. Y aparecen el dolor, el desengaño, la desazón y el miedo.
Alertado, intento inmediatamente recordar, para dejar atrás cuanto antes este nuevo olvido que tan malos recuerdos me trae.

Ciudades



Se escucha un grito estremecedor en la noche en algún lenguaje familiar al vello y la epidermis. Me asomo a la ventana, durante varios largos minutos rasgan, el silencio de la calle vacía, voces temerosas, carreras apresuradas, rechinar de neumáticos que huyen pero que los ojos no ven.

En los días que siguen los diarios y noticieros locales no realizan la más mínima alusión a lo sucedido.

Incapaz de conciliar el sueño, las noches siguientes observo, desde la ventana de la habitación, la orografía de la ciudad a esas horas: calles que se adentran en la oscuridad, espesas sombras que se aprietan contra las islas de luz de las farolas, el gato negro que aparece y desaparece en lo desconocido jugando con las confusas perspectivas.

No puedo dejar de pensar que cada ciudad alberga dentro de sí otras ciudades paralelas, igualmente contaminadas, infestadas de gente con vidas igual de inútiles y absurdas que las nuestras; cómo explicar si no los gritos sin boca, las voces conocidas procedentes de calles inexistentes, el rumor de risas infantiles que hierven en parques vacíos a medianoche.

Ausculto la noche con vasos, con sensores estudio las sombras buscando indicios de otros lados en algún lugar del aire oscuro y de los callejones, tratando de determinar la naturaleza exacta de las voces, pautas inteligentes, posibles respuestas a mis interrogantes susurros.

Entonces, desde el otro lado de ningún sitio escucho un rumor, algo parecido a una voz humana que de pronto pregunta, trémula y nerviosa, si hay alguien ahí. No puedo evitar dejar caer el vaso al suelo, gritar, gritar en la oscuridad, y correr, mientras comprendo, sé con certeza ahora, que ese grito habrá despertado a alguien como yo que buscará noticias sobre mí a la mañana siguiente en los diarios de esa otra ciudad.

Con los cinco sentidos


"El aroma de la rosa tiene espinas" (Rafael Vázquez)

Minificciones de menos de 40 palabras que exploren todas las posibilidades de la sinestesia.
Unir imágenes o sensaciones que pertenecen a sentidos diferentes, separar percepciones que dependen de un sólo sentido. Queda todo el mundo invitado a participar en este jardín de sensaciones.

nohubounavez: El trueno es la sombra sonora del rayo.

nohubounavez: El humo es vapor de sombra.

manuel: Toco la nubes con la yema de los dedos y en algún lugar de mi corazón comienza a llover.

javi_dice: Lectura sensitiva
Lo vi sobre los anaqueles, aquél libro de tacto suave que olía a aventura. Había oído que era muy bueno. Me dispuse a disfrutar del gusto de su lectura.

El blog

El blog era su diario. En él escribía cada noche lo que había hecho durante la jornada, analizándolo con humor ácido a veces, adornándolo con hermosas palabras en otras ocasiones, iluminándolo con imágenes y engalanándolo con músicas. Pero siempre siendo fiel a lo que hubiera acontecido durante su día.
Ésa fue la clave para que lo detuvieran por el triple asesinato, a los que puso letra, imágenes y música aquella misma noche.

Historia encontrada


Mediaba la tarde cuando me encontré una historia en mitad de un camino. Era una historia inconsistente aún, como el carro tirado por un burro que veía venir de frente. Pero una historia al fin y al cabo, e insistía en ser escrita.
El carro rebotó al pasar sobre una piedra y el burro rebuznó. Ya al menos tenía algún elemento más para contar una historia.
Cuando pasó por mi lado, el burro me invitó con un gesto a que me sentara en el carro para continuar escribiéndola.
Ya tenía mi historia.

Imagen: Joan Miró "Vegetales con burro"

Ouija

.
Perdimos contacto definitivamente con los difuntos. Dijeron que no podian estar seguros de que no fuéramos en realidad ellos mismos preguntándose y respondiéndose a sí mismo, a sus propios miedos, a alguna parte de su oculta naturaleza. Y después de decir esto no volvieron a entablar contacto más con nosotros.

Óbito




Era el día de su entierro. El problema es que se sentía más lleno de vida que nunca. Había gozo en su corazón, risa en su alma, amor en sus pupilas. Su familia y sus amigos habían decidido que era hora de decirle adiós. Las flores primorosas, el cajón oval, la música sutil, el café y los cigarrillos. Y él, paseando por todas las habitaciones, tratando de convencerles que era un error, mírenme, carajo, por estas venas corre sangre todavía. No había caso. Era como si no existiera.

Le limpiaron, le vistieron con el mejor de sus trajes, el de matrimonio, le peinaron y le engominaron el bigote de gallardo coronel. Y él reclamando, que no, que nunca había llevado el cabello para la derecha, que nadie me conoce en esta familia, esos lentes son para leer, esos zapatos siempre me causaron calambres. Daba lo mismo. Lo colocaron en el cajón como a un delicioso recién nacido.

Llegaron los dolientes, las lloronas. Se tomaron el café y se fumaron los cigarrillos. A él, ni una mirada. Él, en su cajón, soltaba su diatriba.

Lo enterraron a las cinco de la tarde, sin lluvias, sin grandes ceremonias, vivo.


miércoles, 5 de agosto de 2009

Perfume del tiempo


Ilustración: pintura de Claude Monet, 1873

Ciertos olores lindan como las amapolas en los senderos de la infancia.

martes, 4 de agosto de 2009

Fértil sonoridad



Las semillas de la flor de león vuelan, ronroneando como si fueran de gato.

Retraso incurable

El tiempo sufrió un desfase crónico.

Gravedad

Tengo temor a los ángeles que caen. De que aterricen encima de mí.

Ternura

Todos los caníbales llevan un niño dentro.

lunes, 3 de agosto de 2009

Demasiado tiempo...

Cuando despertó, tanto él como el dinosaurio, igualmente fosilizados, compartían una vitrina en el Museo de Ciencias Naturales.

Destino


El destino es un gran gato de Cheshire, tan elusivo e impredecible como el que encontró Alicia en su viaje. El problema es que frente a él no somos niños, sino ratones.

viernes, 31 de julio de 2009

Tecnología punta



Idearon un artilugio capaz de dibujar los pensamientos. Y no sólo eso: también los deseos, los anhelos... incluso los sueños de los hombres.
Siglos después, convenimos en llamarlo punzón, y escritura a los dibujos que se grababan con él.

jueves, 30 de julio de 2009

Magia matutina



Cada mañana los niños se reunían en la plaza del pueblo esperando la sesión de magia: el campanario sacaba de su chisteras de bronce una impresionante bandada de palomas.

Fotografía: en esta página de Flickr

miércoles, 29 de julio de 2009

Tirando piedras a la luna



Al tirar la piedra sobre el canal el niño miró -entre asombro y satisfacción- a la luna, herida en su reposo, rompiéndose en mil pececillos plateados y hambrientos en torno a una carnaza.