domingo, 18 de octubre de 2009

La modelo



—¿Le pongo algo de postre, señora? —preguntó el camarero esperando que la respuesta fuera "no". Tras  los entrantes fríos, el pudding y el cochinillo asado acompañado de berzas braseadas, no podía pensar que en aquel cuerpo pudiera entrar un sólo gramo más de comida.
—Nueces con nata con una buena ración de crema de chocolate y caramelo... por favor —pidió la mujer sin que pareciera del todo convencida de que su lista de peticiones llegaba al final. Una vez que lo tuvo en la mesa, dio buena cuenta del plato.
—Así que me dijo que trabajaba usted como modelo —comentó  el camarero cuando le entregaba la nota con la factura—. Ya me gustaría ver algún día el resultado de su trabajo —continuó, en actitud interesada.
—Algún día, pronto. Seguro que lo verá —afirmó ella antes de abandonar el local.
Poco después la mujer se dirigía al lugar donde desarrollaba su trabajo desde hacía algunos días. Una vez dentro del estudio, preguntó con su voz suave:
—¿Me desnudo ya, señor?
—Cuando estés lista, René —contestó el maestro Botero.

Imagen: Pablo Picasso "El pintor y la modelo" (1963)

5 comentarios:

Esteban Dublín dijo...

Muy bien, Javi. Muy bien.

Ogui dijo...

Me reí mucho, Javi!

Claudia Sánchez dijo...

Excelente Javi!
Saludos!

Javi dijo...

Gracias a los tres, un placer que paséis un buen rato por aquí.

Oriana P. S. dijo...

¡Este cuentito es muy bueno!

Es muy rico de leer y el giro final es increíble. Además, Botero es uno de mis pintores favoritos :)

Me gustó mucho, mucho.