martes, 1 de junio de 2010

Rubor

Si soy invisible en esta selva roja es gracias a la langosta escarlata devoradora de epidermis.

1 comentarios:

carlos de la parra dijo...

Buen cuentito,se pone la piel de gallina,de pensar que en algunas selvas,tu cuento está lejos de ser ficción.