sábado, 17 de enero de 2009

Zoociedad de ratas

::"En su laberinto, el Minotauro se divierte resolviendo crucigramas" (Oriana Pickmann)

javi_dice: Consiguió salir del laberinto, pero algo de sí mismo había quedado encerrado entre sus muros para siempre.

javi_dice: Tras largo tiempo intentándolo, logró escapar del laberinto. Pero lo que vio a la salida le hizo retroceder sobre sus propios pasos.

oriana: El lío entre Teseo y Asterión nace de una mala partida de ajedrez.

gabriel bevilaqua: Leído en un muro del palacio de Cnossos: "El amor es el único laberinto del cual aquél que encuentra la salida está perdido".

16 comentarios:

Javi dijo...

Consiguió salir del laberinto, pero algo de sí mismo había quedado encerrado allí para siempre.

Javi dijo...

Nunca logré salir de aquel laberinto lleno de espejismos.

Javi dijo...

Después de grandes esfuerzos, la rata descubre con horror que al final del laberinto la esperaba el gato.

Javi dijo...

Tras largo tiempo intentándolo, logró escapar del laberinto. Pero lo que vio a la salida le hizo retroceder sobre sus propios pasos.

Oriana P. S. dijo...

El lío entre Teseo y Asterión nace de una mala partida de ajedrez.

Oriana P. S. dijo...

En su laberinto, el Minotauro se divierte resolviendo crucigramas.

Gabriel Bevilaqua dijo...

«LEÍDO EN UN MURO DEL PALACIO DE CNOSOS»

El amor es el único laberinto del cual aquél que encuentra la salida está perdido.

Jacinto Deleble Garea dijo...

***






¡Qué maravilla este palacio que propones, Gabriel!

Voy a intentar yo un texto algo más elaborado, aunque también anda el mío (y no) por Cnósos.

***

Imitando la maraña del voluble pensamiento humano y coordinado con las mareas, que eran el motor y alimento de su maquinaria oculta, el laberinto renovaba cada noche su ruta hacia la libertad alzando muros y separando los antiguos. Así, Dédalo, había conseguido satisfacer la orden de su antiguo señor: "Alzarás una prisión de la que ni con toda tu astucia lograrías escapar".

—Padre —desesperó su hijo ya la tercera noche—, cada amanecer somos nuevamente el centro de este enredo… No escaparemos jamás.

—No llores hijo —y sostenía la primera pluma entre sus dedos—, hay salidas para todas las tiranías, incluida la de la razón. Siempre podremos... —miró el cielo— soñar.






***

Rafael Vázquez dijo...

Jacinto, Gabriel, ¿qué decir? Sin palabras. Sencillamente geniales.

"El amor es el único laberinto del cual aquél que encuentra la salida está perdido".

El amor como laberinto, pero el más insólito y chocante de los laberintos posibles: fuera de él estamos perdidos.
Fantástico Gabriel.

Jacinto, cada texto tuyo está preñado de mil subtextos e ideas... Bello relato, inteligente... Dibujas el peor laberinto imaginable, quizás el laberinto imposible por definición, donde las paredes cambian imprevisiblemente, y la propia naturaleza del laberinto es la razón misma, quizás la razón más tiránica, la de los dioses y/o la humana.
Y el mismo relato nos da la respuesta: soñar es la salida, imaginar, crear... Tanto si se consigue salir como si no, soñar es ya, en cierto modo, haber salido
Realmente hermoso Jacinto.

Quiero daros las gracias por habernos hecho este regalo con vuestros relatos y la enhorabuena por su calidad.

Un abrazo.

Jacinto Deleble Garea dijo...

***






¡Gracias por tu comentario, Rafa! Anima mucho, la verdad.

El de Gabriel, ya lo dije, también me pareció estupendo a mí.

Voy a intentar un nuevo relato. Éste un poco más inquietante que el anterior.


***


El moribundo anciano, por burlarla, diseñó en el interior del extenso búnker subterráneo un profuso laberinto de cristales lenticulares y luz láser. Esta confusión de espejos multiplicaría en apariencia de presencias holográficas su ser casi hasta el infinito, ocultándole a él.

—Si logro desubicar mi esencia —razonaba— no podrá encontrarme.

Llegados los ominosos síntomas ya anunciados por los médicos supo que se acercaba, así que se recluyó, y fue un éxito. Después de los muchos guadañazos en falso a aquellas fantasmagorías la muerte desistió exasperada.
Tenía demasiados asuntos que atender. ¡No podía perder más tiempo!

—Os condeno a la vida —anunció entonces, antes de marcharse.

Él, al oír la absurda maldición desde su escondite, se creyó vencedor, apagó las máquinas proyectoras y después, jubiloso, intentó salir del laberinto, comenzar una nueva vida, pero no hubo manera. Una multitud de enclenques ancianos recién encarnados, intentando escapar a la vez, había provocado un masivo desplome del pasaje y obstruido la única salida.

Sabiéndose enterrados vivos se miraron todos a la vez las idénticas caras, todos a la vez pensaron lo mismo, sintieron análogo horror; y a la vez gritaron llamándola desesperados.






***

Javi dijo...

Vaya Jacinto, esa es como una Leyenda de Bécquer, actualizada al siglo XXI. Muy buena, realmente inquietante, como una película de terror.
Enhorabuena.

Jacinto Deleble Garea dijo...

***






Gracias, Javi.

Ésta ha sido una reciente participación mía en una página de minificciones bastante interesante: http://www.ficticia.com

Os recomiendo que la visitéis. Más que nada porque en ella se hacen críticas bastante buenas de los textos presentados (en la sección titulada "Marina"), y eso ayuda mucho.

Funciona prácticamente como un taller de microrelato.






***

Rafael Vázquez dijo...

MAGNÍFICO con mayúsculas, Jacinto. Realmente ingenioso e inquietante.
Lleno de ideas de una gran creatividad. Burlar a la muerte mediante espejos, devolver a la realidad a los reflejos, la maldición de la vida cuando estás enterrado, no una, sino infinitas veces contigo mismo, retroalimentandote la angustia...
Realmente bueno.
Gracias por publicarlo en miniimaginario.
Un abrazo.

Gabriel B. dijo...

Gracias Jacinto; muy buenos tus textos, en particular la segunda mini me ha parecido alucinante, muy visual.
Jacinto la página de la que hablas la conozco pero no le he pillado el funcionamiento, en algún momento tendré que ponerme con suficiente tiempo.

nohubounavez, gracias, aunque exagerado tu elogio siempre es bueno saber que lo que uno garabatea alcanza a gustar.

Saludos.

Jacinto Deleble Garea dijo...

***






Gabriel:

La mecánica no es difícil.

Primero es preciso inscribirse (tu nombre o seudónimo, una clave de acceso y poco más), luego puedes saltar a la sección de Bitácora, dentro de la Marina y lees (normalmente está incluida en mayúscula) la convocatoria, con la propuesta de tema del juez (un escritor o escritora normalmente), y redactas un borrador que publicas en los primeros veinte días del mes.

Si tu texto es aceptado por el tallerista de ese día puedes pasar, si lo deseas, a trabajar con él en el texto vía eMail. El día 25 se presentan todos los escritos ya terminados y uno es escogido por el autor.

Como puedes comprobar el procedimiento es parecido al de "minificciones.com.ar", sólo que en este caso las críticas pueden resultar muy útiles, y algunos de los concursantes merecen la pena de ser leídos.

Espero que te animes, porque lo que escribes, desde luego, merece siempre la pena.

Un abrazo.






***

Isabel González dijo...

Nunca me gustaron los laberintos, esos setos inacabables y malintencionados que no te dirigen a ninguna parte.