sábado, 16 de mayo de 2009

Aprendiz

Tocaba la guitarra con emoción. Sus curvas de mujer, la suavidad de la madera. Lo que aún no podía era interpretar melodías.

2 comentarios:

Alejandro Ramírez dijo...

Muy bueno, Oriana. Preciosa ambigüedad.

Javi dijo...

Todo se andará, y el día que sea capaz de sacarle melodías, verá el placer que se siente acariciando a esa hermosa mujer cuando canta como una diosa...