martes, 23 de diciembre de 2008

Cobijo

En el frío de la noche del desierto, el cactus se envuelve con su sombra.

4 comentarios:

Javier López dijo...

Guau, qué lindo.

Lola C. dijo...

El cactus no puede entrar en calor frotándose sus brazos, se hiere.

Precioso, Oriana.

Javier López dijo...

Sin embargo, el puercoespín siente predilección por esa planta, como si fuera de la familia.

Rafael Vázquez dijo...

Excelente relato, Oriana y también excelentes comentarios de Lola y de Javi.
Es hermosa la idea de una simbiosis entre la planta y su sombra. Es la vida abriéndose camino en las condiciones más extremas. No es ficción, especialmente en condiciones límite la vida supera largamente a la ficción.
Gracias, Oriana.